La Ciencia en Avatar

AvatarEl fin de semana pasado fui a ver por segunda vez Avatar 3D, la película del 2010 según los críticos de cine… Ahora, por qué la película del 2010? Mis amigos me hacen críticas siempre orientadas al “mal argumento” de la misma, “la historia es muy lineal”, o “el argumento es muy para chicos”… Quizás les interese saber por qué entonces yo sí estoy de acuerdo con los críticos y por qué es muy probable que Avatar signifique para mi una de las películas más importantes de los últimos tiempos.

No es el argumento sino lo que yace detrás, lo que hace que Avatar sea una película trascendental, un clásico de la Ciencia Ficción de nuestros días. Una historia para expandir y para quedarse en la cultura occidental por años. En nada de esto influye el argumento, esa historia de amor y guerra, casi una copia de la película “La Misión”, metáfora de la aculturación de los Españoles (y sajones) a los Indios Americanos pasa casi desapercibido en contraste con el marco pseudo científico que subyace.

Experiencia 3D

Sin saber por dónde empezar, me inclino por lo más superficial primero, luego podemos adentrarnos en lo científico-filosófico. La experiencia del cine 3D es una de las más gratificantes de mi vida. Hace algunos días, leyendo un artículo sobre las implicaciones de las teorías de física cuántica en la computación (quantum computing) tropecé sobre la explicación tecnológica detrás del cine 3D. Resulta que Avatar viene a traernos una verdadera revolución en cine, algo que se viene intentando desde hace décadas sin éxito, una experiencia verdadera en 3D, donde los elementos de la película flotan en la sala.

Dos proyectores de luz polarizada (es decir, que emiten fotones cargados magnéticamente en distintas polarizaciones) emiten 2 imágenes distintas. La película se graba con cámaras especiales, especialmente diseñadas para la película que poseen doble lente e imita el ojo humano. Las lentes se mueven y cambian de ángulo como nuestros ojos para captar la acción. Esto produce 2 versiones de la acción ligeramente diferentes. Al mirar a la pantalla sin anteojos, podemos apreciar como los objetos más cercanos aparecen dobles y, en general, existe una pequeña discrepancia entre las cosas, lineas confusas y hasta entes borrosos difíciles de descifrar.

Al ponernos los anteojos filtro (cada lente filtra 1 tipo de fotón) la magia se produce. Con cada tipo de luz ingresando exclusivamente en cada ojo, los personajes cobran una vida nunca antes lograda, desprendiéndose del plano, casi alcanzándonos con su increíble realidad. Los colores brillan con la vida propia de la naturaleza real y nos sorprenden dejándonos anonadados.

Agreguenle a esto los mejores efectos de sonido que he escuchado en un cine, impresionantes efectos visuales paralelos con los de Star Trek XI (aunque mucho más ubicuos), más una música más que decente (casi buena, diría yo, que por momentos disfruté mucho) y tenemos, a mi entender, la experiencia cinematográfica más espectacular jamás vivida.

Gaia

Link Wikipedia

GaiaPero dejemos de lado las superficialidades y entremos un poco en el mundo Pandora (así se llama la luna habitable en la que se desarrolla la historia de Avatar).

Si bien es muy poco probable que nos salgan nervios de los pelos que nos permitan comunicarnos con otros seres (siempre se apuesta a la telepatía para esto), la teoría bajo la cual un planeta se defiende a si mismo tiene miles de seguidores en el mundo científico de nuestros días. Se llama Teoría de Gaia (en alusión a Gaia, la diosa griega de la tierra) y aduce que la biósfera de un planeta ejerce algún tipo de intercomunicación en el cual la información sobre las condiciones de vida se distribuye y los agentes de vida contribuyen a esta condición (ya sea inconsciente o conscientemente). Esta teoría extrapola casi siempre en la hipótesis de que todo planeta habitado evoluciona hacia una conciencia colectiva (comúnmente llamada Gaia en las obras de ciencia ficción, lease Fundación y Tierra, de Isaac Asimov) en las que las mentes de los seres vivos se unen como las células de un cerebro para formar una conciencia superior.

Esta posibilidad no debe descartarse demasiado rápido, si leemos sobre algunas evidencias que apuntan hacia la hipótesis de Gaia, podemos observar que existe probablemente un inconsciente colectivo en el planeta tierra que no se limita a los seres humanos (es más, nosotros mismos podríamos habernos excluido del mismo). Así, factores como los que sugieren que si bien la energía solar aumento en un 20% desde que se originó la vida, la temperatura terrestre se mantuvo constante, o que la salinidad del océano se mantiene en niveles muy inferiores a los normales, o que los gases Oxígeno y Dióxido de Carbono existen en niveles opuestos a los naturales, tenemos evidencia de un planeta que, inconscientemente al menos, lucha por mantenerse a si mismo habitable. Naturalmente la temperatura terrestre haría a la Tierra inhabitable en el ecuador, o mucho peor, los gases atmosféricos por naturaleza se volverían venenosos y la salinidad natural del océano haría que ninguna célula pueda vivir y ningún organismo podría formarse en las aguas. Pero distintos factores en la biósfera terrestre hacen que la tierra se defienda ante la entropía del universo, manteniéndola habitable. Ni que hablar de los mecanismos de defensa más agresivos que vemos frente a distintas amenazas, los cuales no son científicamente explicables, sino que más bien responden a metáforas más filosóficas o paracientíficas: Cuanto más nos volvemos en contra de la naturaleza, más dificultades encontramos en nuestras vidas.

Pero Gaia no encuentra sentido únicamente en la naturaleza. También en la civilización, en el buen uso de la tecnología, en Internet y la revolución informática (entiéndase: del uso de la información) y de las comunicaciones. Ahí también nos vemos en camino hacia la completa comunicación intermental. Calles, autopistas y rutas se convierten en las arterias y nervios de un sistema global en el cual formamos parte de un gran cerebro, acercándonos a un futuro de conciencia cibernética. Un gran cyborg planetario del cual nosotros somos las neuronas.

Avatar fusiona estas dos hipótesis y convierte a Pandora en un ser misteriosamente atento a las amenazas que lo acechan. Muchos de los giros argumentativos que parecen infantiles, están basados en extensas teorías y extrapolaciones científicas (de esto se trata la ciencia ficción) que consisten en idear un planeta en el cual la evolución encontró un estado óptimo de planeta consciente, en el cual los árboles forman parte de una autopista biológica de la información (Internet) y las inteligencias inferiores pueden “sentir” una forma de actuar que favorece los intereses de ese ser ubicuo, el planeta consciente. La fiabilidad científica a este respecto va mucho mas allá de lo que los críticos de cine quieren entender.

Astronomía

PandoraPara sorpresa de muchos, la coherencia astronómica de Avatar es incomparable. Muchos de nosotros, los que alguna vez escuchamos sobre los planetas y sistemas solares, estamos acostumbrados a la idea de que la vida se origina en planetas. Que los sistemas solares tienen una franja (la zona dorada), una distancia mínima y máxima de la estrella central (por cuestiones de temperatura), en la cual la vida es posible, y que si en esa franja existen planetas similares a la Tierra, la vida se origina. Carl Sagan estimaba que la cantidad de planetas como la Tierra en una zona aceptable para la vida en la Via Lactea ascendía a los millones.

Hoy hemos aprendido mucho más sobre sistemas solares en la galaxia, sabemos que existen planetas similares a la Tierra, pero también sabemos que los Gigantes Gaseosos son muy comunes, mucho más comunes que los planetas rocosos como el nuestro. También sabemos que la proporción entre planetas y lunas en la galaxia es en el orden de 40 a 1 aproximadamente. Hemos descubierto, de hecho Gigantes Gaseosos orbitando alrededor de otras estrellas y en varios casos podemos inferir lunas con posibilidades de vida. Es más, también creemos que en planetas como Júpiter o Saturno, muy lejos y fríos para sostener vida bajo condiciones normales, podrían existir lunas con posibilidades de vida, ya que estos planetas emiten altas cantidades de radiación que actúa como una estufa en el frío inmenso del espacio. Contrariamente a lo que muchos podrían imaginar, la situación de Pandora es la que se cree más común en el universo.

Las lunas orbitando Gigantes Gaseosos son más propensas a desarrollar vida, no solo por su mayor número sino también porque es mucho más factible que los planetas alrededor de los cuales circundan emitan grandes cantidades de radiación, facilitando así las mutaciones que disponen el camino de la evolución. Estos conceptos son relativamente nuevos en la ciencia, y Avatar los toma al pie de la letra. Posiciona su planeta imaginario en la estrella Alpha Centauri (la estrella mas cercana al Sol y posible primer estrella a ser explorada de cerca por la humanidad), generando un entorno de plausibilidad científica que se compara con las historias de Julio Verne.

Biología

Pandora AnimalLa espectacularidad de los seres de Pandora, con su impresionante esplendor colorido y sus formas fantasiosas, hacen creer a muchos que es esta la parte más inverosímil de la película. Si es la parte más inverosímil, lo es simplemente porque se trata de la única área en la que se han tomado licencias de tipo cinematográfico: Conexiones capilo-nerviosas y humanoides de 2 brazos y 2 piernas (cuando el resto de los “vertebrados” del planeta poseen 6 miembros) son 2 de los detalles cuya plausibilidad científica queda muy cerca de cero. Pero aquí terminan las discrepancias y la fantasía (léase fantasía como genero opuesto a ciencia-ficción, en cuanto a la ausencia o presencia de un marco científico).

Hay dos conceptos paracientíficos muy importantes que se toman en consideración al diseñar aquel mundo. El primero, la teoría, casi imposible de probar, de que toda la vida proviene de un mismo lugar. Es una importante corriente científico-filosófica, una que Carl Sagan apoyaba fervientemente, la creencia de que la vida se originó de una sola manera en la vía láctea. Esta teoría sostiene que las semillas de la vida se esparcieron por la galaxia en millones de cometas y asteroides, viajaron millones de años sin rumbo fijo hasta que finalmente colisionaron con un planeta (o una luna, hoy en día, se cree mucho más factible). Se han visto bacterias en cometas, en estado de stasis, con posibilidades de volver a la vida al contacto con el agua y oxígeno en un ambiente propicio. Estas bacterias viajan durante millones de años y pasan el tiempo prácticamente inmutables.

Al entender y apoyar esta teoría, se puede inducir que dado un origen común, las mutaciones y el proceso de selección natural, definen un camino evolutivo muy similar en todos los casos, con variaciones según el ambiente en el que la vida se desarrolla. Apuntando a un “objetivo” similar en la mayoría de los casos. Es altamente factible que en una luna orbitando un gigante gaseoso, con grandes cantidades de radiación y baja gravedad, evolucionen formas de vida muy diversas y de gran tamaño, pero familiares en algún sentido. Así, los seres inteligentes son hominidos que hablan y sienten, y hasta desarrollan valores morales similares a los nuestros (aquí podríamos observar una gran coincidencia), mientras que existe vida vegetal y animales predadores y herbívoros, similar a lo que encontramos en la tierra, aunque mucho más espectacular debido a la mayor radiación a la que está expuesta la luna (la evolución avanza más rápido ya que hay más mutaciones).

Otro concepto interesante que observamos en Avatar es el de la “belleza inherente a la naturaleza”. Ya sea porque nosotros aprendimos a identificar belleza en lo natural, o porque la naturaleza “encuentra” provecho en lo bello, es común pensar en la ciencia que la naturaleza tiende a evolucionar en formas de cierta simetría (encontramos belleza en la simetría). No son caprichosos los diseños hermosos de las plantas y animales en Avatar, las grandes exposiciones de color y exóticas formas, que de alguna manera siempre nos parecen hermosas. Los consultores científicos de Avatar trabajaron muy duro en este ámbito, buscando en libros de anatomía, copiando a la naturaleza terrestre y re-inventando la vida de una manera nunca antes vista en el cine. Esto significa otro aspecto revolucionario que nos trae esta película de ciencia ficción: La vida extraterrestre mejor diseñada, jamás mostrada.

Conclusión

Al releer este artículo veo que me faltan cientos de conceptos por explicar. La geología de Pandora, las metáforas culturales, la tecnología de los humanos, la extrapolación de las conductas sociales, el concepto de la matriz y de las realidades aparentes (que viene a ser una retroalimentación tecnológica de la corriente filosófica de la caverna de Platón, mucho más profundamente desarrollada en la trilogía de Matrix) y muchos otros conceptos más. Avatar es, según su director, un proyecto que se gestó durante décadas, y ciertamente lo parece si miramos el sistema complejísimo de elementos en el que se desarrolla una historia relativamente simple. Mi veredicto es: cualquiera que se pierda esta película en 3D, se está perdiendo un momento único e irrepetible en la historia del cine y de la cultura humana. Vallan a verla!

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